marzo 27, 2012

Una posible solución a los celos



Confieso que me resulta imposible sentir celos por ti, pero yo podría, en cambio, hacerte sentir la única persona sobre esta Tierra.

marzo 18, 2012

Yo Te cuento otro cuento: Temporada de cacería Parte II

El lobo, con el espíritu de aquél borrego, había cruzado la cerca ese crepúsculo. Había divisado a perro pastor.

Éste estaba echado tomando una siesta, aunque siempre alerta. Esta vez no sintió ninguno de los sigilosos pasos de lobo. Perro pastor abrió los ojos y quedó petrificado al instante, no emitió ladrido alguno.

El pobre perro que sólo cumplía con su trabajo pensó que era su fin, que sería terminado por ese lobo, esa noche. Y lobo pensaba lo mismo hasta que sus mandíbulas se cerraron. Ambos se tranquilizaron y la atmósfera cambió radicalmente entre ellos dos. Perro pastor pudo reconocer algo en lobo.

Lobo, al recordar las veces que perro pastor los guiaba lejos del peligro, decidió intentar comunicarse con el perro... después de todo ambos eran caninos.

Perro pastor no podía entender en un principio qué quería decirle lobo. Quizá quería que lo acompañara a algún lado. Entonces él lo siguió hasta donde estaban dormidas las ovejas en el vasto patio.

Mirando a las ovejas junto a perro, lobo logró entenderle... Había algo para lo que se nace, algo para lo que se está predestinado, pero está en uno tomarlo y hacerlo lo mejor posible... que no era algo impuesto sino algo a elegir dejar o tomar y si lo tomabas era a elegir también la forma en que quisieras llegar.

Lobo se acercó a perro y le hizo una señal de lealtad y amistad. Luego salió hacia otro lado del establo.

Había cazado a su primera idea.

En ese lugar estaban el amo mayor y su esposa. Él esquilaba a unas ovejas y ella cogía la lana.

Entonces se dieron cuenta de la presencia del lobo alertándose el uno al otro. Lobo los miraba con curiosidad hasta que amo mayor tomó un rifle y le apuntó, haciendo señales de que se fuera o le dispararía. Amo tiro del gatillo pero apuntó hacia el techo. Lobo salió de la zona hacia el lago donde se conoció a sí mismo.

Durante el camino lobo, pensando en ello se dio cuenta de algo más: los seres se necesitan de unos y otros y aunque hay quienes sólo se aprovechan, la mayoría agradecerá el apoyo. El amo agradecía ese apoyo con protección y alimentación a sus animales.

Lobo había cazado su segunda idea.

Esa era una noche con luna llena en su máximo esplendor. Había una bella luz reflejada sobre el lado de la comarca. Lobo se acercó y miró en su reflejo. Veía a ese feroz animal pero de repente distinguía a ese borrego perdido en el destino incierto.

Lobo comprendió algo último más: la determinación de uno no depende de cambiar radicalmente y desconocer su papel, sus talentos, su entorno y a sus acompañantes, sino de hacer grandes cosas con lo poco o mucho que se tiene.

Lobo cazó a su tercer idea.

Vaya lobo, cazador de ideas, pudiendo cortar con sus afilados colmillos el cuello de algún otro borrego u oveja y saciar su hambre instintiva. Pero lobo tenía aún espíritu de borrego.

Desconcertado del reflejo corrió lejos al bosque hasta que un peñasco lo detuvo. Allí, al filo del precipicio y de sus sentidos lanzó un aullido que terminó en su "¿y por qué no?"

Se sentó y luego se recostó hasta dormir.

A la mañana siguiente lobo despertó. Bajó del peñasco con toda tranquilidad y sin pensar en nada. Se topó de vuelta con el lago, radiante como el día, con un fresco viento de primavera llevándose todo lo que uno decidiera soltar.

El reflejo le sorprendió de nuevo. Era borrego: lobo es el que hoy se había ido.

Borrego había vuelto... "¿sería todo un sueño?"

Quizá, pero algo de lobo quedó en borrego y viceversa.

Borrego tomó el camino al rancho hasta dar con esa cerca que había cruzado dos días antes. Le resultó protocolario, como entrando en un gran templo.

Perro pastor ladró mucho al verle, anunciando a amo mayor que borrego había vuelto. Ambos se apresuraron para encontrar al borrego extraviado. Amo lo revisó y todo estaba en orden. Fue un gusto recuperar a ese borrego.

Borrego sintió algo distinto en su regreso: había cazado a todas esas ideas, había aprendido pero seguía siendo él mismo. Ya no se resignaba a su destino más: lo perseguiría.

Se cierra la temporada de cacería.

Yo Te cuento un cuento: Temporada de Cacería

Erase una vez un borrego. Tan simple, tan normal entre los demás. Siempre había seguido a cada pastor que guiaba al grupo. Se hacía a cada rutina de cada guía nuevo sin apartarse de las demás, comiendo el mismo pasto. Borrego sabía cual era su destino ya fijado y se resignaba.

Borrego siempre siguió las reglas estrictamente. Temía que si faltase a una de las reglas su destino le llegara más pronto de lo previsto. Su objetivo fue nunca resaltar: no ser ni el más lanudo, el más gordo o el más adorable. Borrego debía ser jodidamente normal.

Eso comenzó a traer problemas para borrego. Hubo días en los que se quedó con ganas de comer un poco de más de la verde y tierna pastura. Hubo días en los que quiso caminar al frente junto a los guías y contemplar el paisaje, abriendo camino. Y hubo otros días en los que se cansaba de la aburrida rutina, queriendo callar al perro pastor de sus diferentes amos y salir fuera del grupo rumbo a aquellos árboles, sin importar el peligro de los lobos y los coyotes.

Pero borrego debía continuar así para ser feliz.

Un día borrego se preguntó "¿Y por qué no...()?"

... Allí comenzó todo. Todo.

Borrego puso una idea, un nombre, a cada personaje y situación disgustante siempre terminando con su "¿y por qué no?"

Al cabo de unas semanas borrego tenía demasiadas ideas. Le cazaban cada día y cada noche en el establo.

Cansado y estresado, al día siguiente borrego se quedó un par de minutos más comiendo pasto. Borrego estaba ido, sumido en sus ideas. Perro pastor le ordenaba que se apresurara pero borrego no hizo más caso y cruzo la cerca sin que el guía se diera cuenta.

Esa noche borrego fue interceptado, no por su amo, sino por el lobo macho al que le tuvo miedo cuando era más pequeño. Lo último que vio esa noche fueron las mandíbulas abiertas de ese gran lobo rumbo a él.

Luego todo fue negro.

Luego todo fueron destellos.

Borrego despertó en la mañana del siguiente día. Él se sentía raro: "¿a dónde se fue toda mi lana?" se preguntó seguido de "¿Por qué me veo tan sucio? ¿Por qué mis patas tienen garras?" Y mientras borrego se preguntaba una y otra cosa llegó al lago de la comarca. Borrego miró en él y no se vio más.

Se dio un gran susto al ver a ese gran lobo feroz que le atacó la noche anterior y mejor retrocedió y viró sólo para confirma que estaba solo.

Entonces volvió a ver el reflejo en el lago. ¡Era ese gran lobo de nuevo!

Esta vez se dio cuenta que se movía a su compás e imitaba cada movimiento. Borrego se apartó del lago y entendió.

Borrego se había ido para siempre, ya no era más. Ahora estaba solo...

...

Lobo se aceptó tal cual: como un cazador.

Lobo recordó los nombres que borrego puso a cada personaje y situación. Recordó que le cazaron por noches. Ahora él era el cazador e iría por ellas: una por una.

La tarde cayó y la luz se hizo escasa: la hora de volver al establo para sus antiguos compañeros y compañeras.

Los miró a todos desde la cerca del rancho.

Era hora:


¡Inicia la temporada de cacería!