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Mostrando entradas de marzo, 2012

Una posible solución a los celos

Confieso que me resulta imposible sentir celos por ti, pero yo podría, en cambio, hacerte sentir la única persona sobre esta Tierra.

Yo Te cuento otro cuento: Temporada de cacería Parte II

El lobo, con el espíritu de aquél borrego, había cruzado la cerca ese crepúsculo. Había divisado a perro pastor.
Éste estaba echado tomando una siesta, aunque siempre alerta. Esta vez no sintió ninguno de los sigilosos pasos de lobo. Perro pastor abrió los ojos y quedó petrificado al instante, no emitió ladrido alguno.
El pobre perro que sólo cumplía con su trabajo pensó que era su fin, que sería terminado por ese lobo, esa noche. Y lobo pensaba lo mismo hasta que sus mandíbulas se cerraron. Ambos se tranquilizaron y la atmósfera cambió radicalmente entre ellos dos. Perro pastor pudo reconocer algo en lobo.
Lobo, al recordar las veces que perro pastor los guiaba lejos del peligro, decidió intentar comunicarse con el perro... después de todo ambos eran caninos.
Perro pastor no podía entender en un principio qué quería decirle lobo. Quizá quería que lo acompañara a algún lado. Entonces él lo siguió hasta donde estaban dormidas las ovejas en el vasto patio.
Mirando a las ovejas junto a perro,…

Yo Te cuento un cuento: Temporada de Cacería

Erase una vez un borrego. Tan simple, tan normal entre los demás. Siempre había seguido a cada pastor que guiaba al grupo. Se hacía a cada rutina de cada guía nuevo sin apartarse de las demás, comiendo el mismo pasto. Borrego sabía cual era su destino ya fijado y se resignaba.
Borrego siempre siguió las reglas estrictamente. Temía que si faltase a una de las reglas su destino le llegara más pronto de lo previsto. Su objetivo fue nunca resaltar: no ser ni el más lanudo, el más gordo o el más adorable. Borrego debía ser jodidamente normal.
Eso comenzó a traer problemas para borrego. Hubo días en los que se quedó con ganas de comer un poco de más de la verde y tierna pastura. Hubo días en los que quiso caminar al frente junto a los guías y contemplar el paisaje, abriendo camino. Y hubo otros días en los que se cansaba de la aburrida rutina, queriendo callar al perro pastor de sus diferentes amos y salir fuera del grupo rumbo a aquellos árboles, sin importar el peligro de los lobos y los co…